Término Agresor/a

   De acuerdo a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, agresor/a es la persona que inflige cualquier tipo de violencia a otra. Si bien esta definición no distingue que la persona agresora puede ser mujer u hombre, la evidencia estadística en el mundo muestra que los principales agresores de las mujeres son los hombres, tanto en el ámbito público como privado, mientras que para las niñas y los niños son las mujeres adultas.

   En las legislaciones, los hombres que ejercen violencia de género reciben diversas denominaciones, por ejemplo, generadores de violencia o victimarios, entre otras. En cualquier contexto en que se den prácticas de violencia, es necesarios hacer notar que es acto no es natural y por lo tanto no tiene justificación biológica. Se trata de un ejercicio de poder desigual y autoritario basado en la discriminación por razones de sexo.*

 

*INMUJERES, Glosario de términos, 2008.

Reconocimiento de la Paternidad

La licenciada Erika de Alonso, especialista en Derecho Familiar habla sobre el reconocimiento de la paternidad, la ley que lo rige y aquellas dudas que las mujeres tienen al respecto

PROGRAMA: MUJERES

 SECCIÓN: DE LEY

CONDUCTORAS: OLGA PESCADOR Y PAULINA DE LABRA

COLABORADORA: ERIKA DE ALONSO

Olga Pescador: ¿Qué ley se debe de consultar cuando uno quiere que el padre reconozca la paternidad?

Erika de Alonso: Mira, aquí vamos a ser muy claros y siempre lo voy a mencionar. En la República tenemos 32 estados, hay 32 leyes disposiciones, todas se parecen pero no son iguales. En cualquier estado de la República que quieran consultar respecto al reconocimiento de paternidad está el Código Civil, el Código de Procedimientos Civiles, códigos familiares y Código de Procedimientos Familiares. Tienen que consultarlos y consultar un abogado especialista en derecho familiar.

Paulina de Labra: En cada caso y en cada estado.

Erika de Alonso: Así es.

Paulina de Labra: ¿Qué sucede cuando un padre se niega a reconocer la paternidad de su hijo?

Erika de Alonso: Hay que iniciar un procedimiento. Normalmente es un juicio ordinario, hay que aportar pruebas. La prueba fundamental en un juicio de reconocimiento es la prueba médica, que es el ADN. En donde, mediante un procedimiento médico con un perito -reconocido normalmente por los tribunales- se determina la posibilidad o la compatibilidad entre los menores y el padre si es un 99 por ciento la posibilidad de que sea su hijo, pero durante ese procedimiento se ofrecen diferentes pruebas que son documentales, testimoniales, confesionales.

Es un juicio un poco largo, un poco tardado, pero bien vale la pena. El efecto de reconocer a un hijo es: para que lleve los apellidos, para alimentarlo y para poder heredar.

Olga Pescador: Por ejemplo, ¿en el transcurso de este juicio, el juez pudiera fijar la pensión alimenticia?

Erika de Alonso: Fíjate, Olga, que no me lo vas a creer, pero yo he tenido procedimientos, en cuanto llega el resultado de la prueba de paternidad de ADN y hay una posibilidad alta, el juez tratándose de menores y de manera provisional fija alimentos.

Olga Pescador: ¡Qué bueno que lo hacen con esa rapidez porque si no, luego se alargan mucho los juicios! y ¿qué pasa?

Erika de Alonso: Tratándose de menores la ley es muy, muy cuidadosa.

Paulina de Labra: ¿Pero en el caso de que el padre se niega, obviamente no quiere ir a un juzgado, se le manda llamar o se le obliga?

Erika de Alonso: Bueno, los apercibimientos son obligatorios, pero el juez te lo dice “si te niegas a practicarte la prueba, entonces se presumirá que es tu hijo”. Yo como varón no me presento, no me hago la prueba, el juez valora la conducta, valora el conjunto de pruebas y el juez le da los apellidos por orden judicial; por sentencia judicial el niño tiene los apellidos del padre, aunque el padre se haya negado a practicarse la prueba.

Olga Pescador: Y por ejemplo, ¿si están en el juicio y uno de los dos afirma que sí es?

Erika de Alonso: Ok, eso es una confesión directa y expresa ante autoridad judicial por medio de una prueba que se llama confesional.

Si el padre confiesa que es su hijo, lo acepta, no hay necesidad de hacer más cosas, en algunos casos, todos los casos tienen sus variantes, pero se vale si un padre lo confiesa, es más que suficiente y se da el reconocimiento.

Paulina de Labra: ¿Hacer la prueba del ADN es caro?

Erika de Alonso: Dependiendo con quién vayas, pero siempre y esto es muy importante que lo sepan, deben de ser laboratorios profesionales, certificados y reconocidos por el Tribunal del estado. Son pruebas que varían entre los 5 y hasta los 25 mil pesos.

Hay organizaciones, asociaciones que apoyan a las mamás de escasos recursos, el Estado desgraciadamente no conozco ningún caso, en donde las apoye de manera gratuita.

Olga Pescador: ¿Y si no tienen dinero?

Erika de Alonso: Hay que acercarse a las asociaciones, hay que buscar en los estados de la República. Tienes apoyo con DIF, tienes apoyo con la Procuraduría, pero no conozco ningún caso. Hay que ir a las asociaciones civiles, en fin, hay gente encargada y que apoya en estos procedimientos.

Olga Pescador: Una pregunta aunada a esta, porque no termina. Por ejemplo, si yo soy una persona que no estoy bien informada y a lo mejor estoy peleando esto de la paternidad y ya me dijeron que ésta es cara, pero no tengo más informes ¿ya perdí la esperanza?

Erika de Alonso: De alguna manera tienes que cubrir ese gasto. Aquí hay una esperanza, cuando tú tienes tu sentencia de paternidad y le acreditas al juez, obviamente, que pediste dinero o simplemente la obligación del padre es cubrir el costo de esa prueba.

Mediante un incidente que se llama de Gastos y Costas, el juez le condena al padre a pagar el costo o una parte del costo del examen de la paternidad, solamente hay que saberlo hacer, hay que saberlo pedir y hay que saber acercarse al profesionista indicado. No porque seas abogado tienes que saber de todas las materias. Es como los médicos, un cardiólogo difícilmente se va a dedicar a ser ortopedista o a ser ginecólogo.

La gente debe ser muy cuidadosa: Penalistas, civilista, en fin, hay que escoger al abogado adecuado.

Paulina de Labra: Entonces ahorita sí, lo que podemos recomendar en general a todas las señoras es que en cuanto tengan un caso muy especial, ir directamente a los tribunales, asesorarse con abogados de su localidad e ir paso por paso con las dudas que vayan surgiendo.

Erika de Alonso: Y tampoco contrates a un abogado que es del estado vecino, no hay como el abogado de casa y el abogado que esté empapado en la materia familiar.

Paulina de Labra: Y dependiendo de las vertientes que vayan saliendo, de las particularidades del mismo caso…

Erika de Alonso: O si tienes un familiar detenido ¿cómo vas a ir con un abogado familiar?, te van a echar a perder el procedimiento, por eso hay que fijarse muy bien.Olga Pescador: Erika muchísimas gracias por haber estado con nosotros. Estamos encantadas de que aquí nos des asesoría, te vamos a tener bastante seguido.

Pues, ya nos vamos.

Erika de Alonso: Muchas gracias, es un honor. Aquí estaremos.

Falta de pensión alimenticia ahora se considera un delito

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que la falta de suministro de alimentos tanto a los hijos como al o a la cónyuge, es un delito.Es una pena, que hasta ahora la Corte se haya pronunciado a este respecto, ya que desde años atrás en los Códigos Penales Estatales, como en el Distrito Federal, la falta de suministro de alimentos ya se consideraba un delito de tinta, es decir, solo lo decía el Código, pero nunca se castigaba al culpable.

Ahora con este nuevo pronunciamiento de la Corte, se alberga la esperanza que las Procuradurías Estatales, trabajen en beneficio de las familias que han sufrido abandono económico y respeten a toda costa, el dolor de un padre desesperado por no contar con recursos suficientes para la manutención de sus hijos, los cuales han sido privados de cantidades económicas, que bien en la mayoría de los casos, el otro padre puede suministrarles, sin embargo, las niega única y exclusivamente para vengarse de su ex pareja, olvidando el gran daño y menoscabo que le ocasiona a sus propios hijos.